miércoles, junio 27, 2007

Les amants réguliers


Ahora que Sarko carga las tintas contra el 68 francés (nota: no olvidar JAMÁS que existieron otros 68: Ciudad de México, Berkeley, Praga, incluso Madrid; aunque no siempre coincidieran en fechas con la gran fiesta-incendio situacionista de París), convirtiéndolo en el reponsable de todos los males que asolan actualmente a la República Francesa revisar esta maravillosa película de Philippe Garrel por fin editada en DVD por Intermedio se convierte en un sano ejercicio intelectual y emocional.

Se ha señalado que Les amants réguliers es un contrapunto de The Dreamers, siendo en realidad muy superior a ésta última. Y algo de verdad hay, ya que tratan la misma época fijando la atención en personajes con similares motivos existenciales. Pero Garrel va más allá que Bertolucci y se adentra en la dolorosa senda del fracaso de los sueños y anhelos de una utopía que a punto estuvo de hacerse real; mientras que el italiano se limitó a permitir que sus personajes se perdieran en medio de las revueltas callejeras por simple inercia adolescente y amor al cine. Y por eso es infinitamente más valiosa Les amants réguliers, porque habla desde la época (Garrel había filmado cámara en mano los disturbios parisinos del 68 consiguiendo lo que Godard anunció como el único film sincero sobre esos acontecimientos) y porque todos los sueños y anhelos de los que hablábamos antes se concentran, mezclados con la amargura y la desorientación de su desaparición, en las tres horas de película. En este sentido, es crucial la escena en la que tres generaciones de la familia Garrel se reúnen en una cocina para hablar de todo ello: el abuelo, actuando para el padre que se encuentra tras la cámara, y el hijo, protagonista de la película (y de The Dreamers). Se establece así una continuidad en la historia de esa revolución que no fue por culpa de la reacción gaullista y la traición de los sindicatos. Y el hijo, Louis Garrel, recibe de su propia familia una lección de lo que era el compromiso político, ético y espiritual hace ya tantos años.

La película funciona también como colofón de la Nouvelle Vague, como continuadora de un estilo distinto de hacer cine opuesto radicalmente a la banalidad, la estupidez o el paternalismo absurdo que sufrimos los espectadores cada vez que tragamos un nuevo subproducto hollywoodiense. No hay nada artificial en Les amants réguliers, porque iría contra la sinceridad absoluta que busca la película. No hay falsa espectacularidad ni siquiera en las escenas de lucha callejera. Y tampoco existen explosiones sentimentales dirigidas a públicos embrutecidos. Todo transcurre como la vida misma, en un blanco y negro implacable y delicado, y uno cree estar viendo una película de Bresson o de los primeros Godard, Rohmer o Truffaut; o mejor aún, una película de Jean Eustache, amigo y mentor de Philippe Garrel a quien éste pretendía homenajear.

Esta película se convertirá en una obsesión, en una obra a la que habrá que volver una y otra vez durante años y que se podrá enseñar con orgullo para demostrar lo que es realmente el cine.

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domingo, abril 15, 2007

Dolor

HURT
I hurt myself today
To see if I still feel
I focus on the pain
The only thing that's real

The needle tears a hole
The old familiar sting
Try to kill it all away
But I remember everything

What have I become
My sweetest friend
Everyone I know goes away
In the end

And you could have it all
My empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt

I wear this crown of thorns
Upon my liar's chair
Full of broken thoughts
I cannot repair

Beneath the stains of time
The feelings disappear
You are someone else
I am still right here

What have I become
My sweetest friend
Everyone I know goes away
In the end

And you could have it alL
My empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt

If I could start again
A million miles away
I would keep myself
I would find a way

Johnny Cash

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viernes, abril 13, 2007

Espacio

domingo, marzo 11, 2007

Frigopoemas


Estos son un par de ejemplos de "poemas magnéticos", creados desde esta página. Se trata de un juego consistente en un conjunto de palabras impresas sobre imanes que pueden combinarse para componer un poema que después puede decorar la nevera de casa u otra superficie metálica.

Es una herramienta de trabajo estupenda para usar en talleres literarios y clases de lengua y literatura o idiomas con alumnos jóvenes.

Hace unos años, en Londres, compramos el "Spanihs kit" de este juego de posibilidades tan atractivas y sugerentes y ayer encontramos en una tienda una versión española. Hay más información sobre ella aquí. Ambas páginas web contienen muestras de poesía supuestamente elaboradas con el juego, aunque la calidad de las poesías en español no sea muy alta y, en la mayoría de los casos, resulte evidente que los autores no usaron el juego al azar para después corregir sobre los resultados iniciales, sino que escribieron sus textos de forma deliberada, perdiendo de tal modo frescura y capacidad de sorpresa.

La idea original nació en los EEUU, como un medio de superar un bloqueo de escritor. En un idioma como el español, con tantas desinencias verbales y sufijos de todo tipo, resulta un poco más difícil quedar plenamente satisfecho del resultado, pero vale la pena intentarlo. El simulador de la página americana funciona realmente bien y permite probar el juego de manera bastante realista.

A la poesía a través del juego....


¡Salud!

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miércoles, marzo 07, 2007

Cernuda. La realidad y el deseo (1)


ESTOY CANSADO
Estar cansado tiene plumas,
tiene plumas graciosas como un loro,
plumas que desde luego nunca vuelan,
mas balbucean igual que un loro.

Estoy cansado de las casas,
prontamente en ruinas sin un gesto;
estoy cansado de las cosas,
con un latir de seda vueltas luego de espaldas.

Estoy cansado de estar vivo,
aunque más cansado serÌa el estar muerto;
estoy cansado del estar cansado
entre plumas ligeras sagazmente,
plumas del loro aquel tan familiar o triste,
el loro aquel del siempre estar cansado.


DAYTONA
Hubo un día en el que el día no engañaba,
en que sus manos tristes no sostenían un cuervo
indiferente como los labios de la lluvia,
como el rojizo hastío.

Mas hoy es imposible
buscar la luz entre barcas nocturnas;
alguien cortó la piedra en flor,
sin que pudiera el mundo
incendiar la tristeza.

Sólo un lugar existe, cuyos días
nada saben de aquello,
aunque todo allí sea mortal, el miedo, hasta las plumas;
mas las olas abrazan
a tanta luz aún viva.

A tanta luz desbordando en la arena,
desbordando en las nubes, desbordando el tiempo,
que dormita sin voz entre las ramas,
olvidado fantasma con su collar de frío.

Mirad cómo sonríe hacia el amor Daytona.


TODO ES POR AMOR
Derriban gigantes de los bosques para hacer un durmiente,
derriban los instintos como flores,
deseos como estrellas,
para hacer sólo un hombre con su estigma de hombre.

Que derriben también imperios de una noche,
monarquías de un beso,
no significa nada;
que derriben los ojos, que derriben las manos como estatuas vacías,
acaso dice menos.

Mas este amor cerrado por ver sólo su forma,
su forma entre las brumas escarlata
quiere imponer la vida, como otoño ascendiendo tantas hojas
hacia el último cielo,
donde estrellas
sus labios dan a otras estrellas,
donde mis ojos, estos ojos,
se despiertan en otros.


CARNE DE MAR
Dentro de breves días será otoño en Virginia,
cuando los cazadores, la mirada de lluvia,
vuelven a su tierra nativa, el árbol que no olvida,
corderos de apariencia terrible,
dentro de breves días será otoño en Virginia.

Sí, los cuerpos estrechamente enlazados,
los labios en la llave más íntima,
¿qué dirá él, hecho piel de naufragio
o dolor con la puerta cerrada,
dolor frente a dolor,
sin esperar amor tampoco?

El amor viene y va, mira;
el amor viene y va,
sin dar limosna a nubes mutiladas,
por vestidos harapos de tierra,
y él no sabe, nunca sabrá más nada.

Ahora es inútil pasar la mano sobre otoño.


¿SON TODOS FELICES?
El honor de vivir con honor gloriosamente,
el patriotismo hacia la patria sin nombre,
el sacrificio, el deber de labios amarillos,
no valen un hierro devorando
poco a poco algún cuerpo triste a causa de ellos mismos.

Abajo pues la virtud, el orden, la miseria;
abajo todo, todo, excepto la derrota,
derrota hasta los dientes, hasta ese espacio helado
de una cabeza abierta en dos a través de soledades,
sabiendo nada más que vivir es estar a solas con la muerte.

Ni siquiera esperar ese pájaro con brazos de mujer,
con voz de hombre oscurecida deliciosamente,
porque un pájaro, aunque sea enamorado,
no merece aguardarle, como cualquier monarca
aguarda que las torres maduren hasta frutos podridos.

Gritemos sólo,
gritemos a un ala enteramente,
para hundir tantos cielos,
tocando entonces soledades con mano disecada.

(De Un río, un amor, 1929)




QUÉ RUIDO TAN TRISTE
Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman,
parece como el viento que se mece en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.

Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y noche.

Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
asÌ el hombre, cansado de estar solo con sus sueños,
invoca los bolsillos que abandonan arena,
arena de las flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.


SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por la que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.


TE QUIERO
Te quiero.

Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano tempestuoso;

Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;

Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;

Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;

Te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.

(De Los placeres prohibidos, 1931)



CEMENTERIO EN LA CIUDAD
Tras de la reja abierta entre los muros,
la tierra negra sin árboles ni hierba,
con bancos de madera donde allá a la tarde
se sientan silenciosos unos viejos.
En torno están las casas, cerca hay tiendas,
calles por las que juegan niños, y los trenes
pasan al lado de las tumbas. Es un barrio pobre.

Como remiendos de las fachadas grises,
cuelgan en las ventanas trapos húmedos de lluvia.
Borradas están ya las inscripciones
de las losas con muertos de dos siglos,
sin amigos que les olviden, muertos
clandestinos. Mas cuando el sol despierta,
porque el sol brilla algunos días hacia junio,
en lo hondo algo deben sentir los huesos viejos.

Ni un hoja ni un pájaro. La piedra nada más. La tierra.
¿Es el infierno así? Hay dolor sin olvido,
con ruido y miseria, frío largo y sin esperanza.
Aquí no existe el sueño silencioso
de la muerte, que todavía la vida
se agita entre estas tumbas, como una prostituta
prosigue su negocio bajo la noche inmóvil.

Cuando la sombra cae desde el cielo nublado
y el humo de las fábricas se aquieta
en polvo gris, vienen de la taberna voces,
y luego un tren que pasa
agita largos ecos como bronce iracundo.
No es el juicio aún, muertos anónimos.
Sosegaos, dormid; dormid si es que podéis.
Acaso Dios también se olvida de vosotros.


UN ESPAÑOL HABLA DE SU TIERRA
Las playas, parameras
al rubio sol durmiendo,
los oteros, las vegas
en paz, a solas, lejos;

los castillo ermitas,
cortijos y conventos,
la vida con la historia,
tan dulces al recuerdo,

ellos, los vencedores
caínes sempiternos,
de todo me arrancaron.
Me dejan el destierro.

Una mano divina
tu tierra alzó en mi cuerpo
y allí la voz dispuso
que hablase tu silencio.

Contigo solo estaba,
en ti sola creyendo;
pensar tu nombre ahora
envenena mis sueños.

Amargos son los días
de la vida, viviendo
sólo una larga espera
a fuerza de recuerdos.

Un día, tú ya libre
de la mentira de ellos,
me buscarás. Entonces
¿qué ha de decir un muerto?


VIOLETAS
Leves, mojadas, melodiosas,
su oscura luz morada insinuándose
tal perla vegetal tras verdes valvas,
son un grito de marzo, un sortilegio
de alas nacientes por el aire tibio.

Frágiles, fieles, sonríen quedamente
con muda incitación, como sonrisa
que brota desde un fresco labio humano.
Mas su forma graciosa nunca engaña:
nada prometen que después traicionen.

Al marchar victoriosas a la muerte
sostienen un momento, ellas tan frágiles,
el tiempo entre sus pétalos. Así su instante alcanza,
norma para lo efímero que es bello,
a ser vivo embeleso en la memoria.


EL RUISEÑOR SOBRE LA PIEDRA
Lirio sereno en piedra erguido
junto al huerto monástico pareces.
Ruiseñor claro entre los pinos
que un canto silencioso levantara.
O fruto de granada, recio afuera,
mas propicio y jugoso en lo escondido.
Así, Escorial, te mira mi recuerdo.
Si hacia los cielos anchos te alzas duro,
sobre el agua serena del estanque
hecho gracia sonríes. Y las nubes
coronan tus designios inmortales.

Recuerdo bien el sur donde el olivo crece
junto al mar claro y el cortijo blanco,
mas hoy va mi recuerdo más arriba, a la sierra
gris bajo el cielo azul, cubierta de pinares,
y allí encuentra regazo, alma con alma.
Mucho enseña el destierro de nuestra propia tierra.
¿Qué saben de ella quienes la gobiernan?
¿quienes obtienen de ella
fácil vivir con un social renombre?
De ella también somos los hijos
oscuros. Como el mar, no mira
qué aguas son las que van perdidas a sus aguas,
y el cuerpo, que es de tierra, clama por su tierra.

Porque me he perdido
en el tiempo lo mismo que en la vida,
sin cosa propia, fe ni gloria,
entre gentes ajenas
y sobre ajeno suelo
cuyo polvo no es el de mi cuerpo;
no con el pensamiento vuelto a lo pasado,
ni con la fiebre ilusa del futuro,
sino con el sosiego casi triste
de quien mira a lo lejos, de camino,
las tapias que de niño le guardaran
dorarse al sol caÌdo de la tarde,
a ti, Escorial, me vuelvo.

Hay quienes aman los cuerpos
y aquellos que las almas aman.
Hay también los enamorados de las sombras
como poder y gloria. O quienes aman
sólo a sí mismos. Yo también he amado
en otro tiempo alguna de esas cosas,
mas después me sentí a solas con mi tierra,
y la amé, porque algo debe amarse
mientras dura la vida. Pero en la vida todo
huye cuando el amor quiere fijarlo.
Así también mi tierra la he perdido,
y si hoy hablo de ti es buscando recuerdos
en el trágico ocio del poeta.

Tus muros no los veo
con estos ojos míos,
ni mis manos los tocan.
Están aquí, dentro de mí, tan claros,
que con su luz borran la sombra
nórdica donde estoy, y me devuelven
a la sierra granítica en que sueñas
inmóvil, por la verde foscura de los montes
brillando al sol como un acero limpio,
desnudo y puro como carne efímera,
pero tu entraña es dura, hermana de los dioses.

Eres alegre, con gozo mesurado
hecho de impulso y de recogimiento,
que no comprende el hombre si no ha sido
hermano de tus nubes y tus piedras.
Vivo estás como el aire
abierto de montaña,

como el verdor desnudo
de solitarias cimas,
como los hombres vivos
que te hicieron un día,
alzando en ti la imagen
de la alegría humana,
dura porque no pase,
muda porque es un sueño.

Agua esculpida eres,
música helada en piedra.
La roca te levanta
como un ave en los aires;
piedra, columna, ala
erguida al sol, cantando
las palabras de un himno,
el himno de los hombres
que no supieron cosas útiles
y despreciaron cosas prácticas.
¿Qué es lo útil, lo práctico,
sino la vieja añagaza diabólica
de esclavizar al hombre
al infierno en el mundo?

Tú, hermosa imagen nuestra,
eres inútil como el lirio.
Pero ¿cuáles ojos humanos
sabrían prescindir de una flor viva?
Junto a una sola hoja de hierba,
¿qué vale el horrible mundo práctico
y útil, pesadilla del norte,
vómito de la niebla y el fastidio?
Lo hermoso es lo que pasa
negándose a servir. Lo hermoso, lo que amamos,
tú sabes que es un sueño y que por eso
es más hermoso aún para nosotros.
Tú conoces las horas
largas del ocio dulce,
pasadas en vivir de cara al cielo
cantando el mundo bello, obra divina,
con voz que nadie oye
ni busca aplauso humano,
como el ruiseñor canta
en la noche de estío,
porque su sino quiere
que cante, porque su amor le impulsa.
Y en la gloria nocturna
divinamente solo
sube su canto puro a las estrellas.

Así te canto ahora, porque eres
alegre, con trágica alegría
titánica de piedras que enlaza la armonía,
al coro de montañas sujetándola.
Porque eres la vida misma
nuestra, mas no perecedera,
sino eterna, con sus tercos anhelos
conseguidos por siempre y nuevos siempre
bajo una luz sin sombras.
Y si tu imagen tiembla en las aguas tendidas,
es tan sólo una imagen;
y si el tiempo nos lleva, ahogando tanto afán insatisfecho,
es sólo como un sueño;
que ha de vivir tu voluntad de piedra,
ha de vivir, y nosotros contigo.

(De Las nubes, 1937-1940)


¡Salud!

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miércoles, febrero 21, 2007

Instantáneas de Ávila (3, poesía en Ávila)

Estatua de San Juan de la Cruz.
Busto de Rubén Darío.

Me encantan las ciudades que dedican monumentos a la poesía.

"Buscando mis amores
yré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y passaré los fuertes y fronteras."
(Cántico, de S. Juan de la Cruz)

¡Salud!

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martes, febrero 20, 2007

Luis García Montero (algunos poemas y una decepción)

Hoy, en mi actual instituto, tendría que haber tenido lugar una conferencia de Luis García Montero, pero no ha podido ser por no sé qué problema de compromisos inaplazables del escritor, quien, para paliar nuestra decepción, ha sido tan amable de comprometerse a hacernos un hueco en una fecha conveniente del mes que viene.

Yo me había armado de mi cámara y algo de valor para plantearle ciertas cuestiones que me interesan de su poesía y tenía listo mi ejemplar de su Poesía (1980-2005) [
Tusquets Editores, Colección Nuevos textos sagrados, Barcelona 2006]. Pensaba ofrecer una breve biografía suya (decir que nació en Granada, donde reside y en cuya Universidad da clases de Literatura Española, en 1958. Que ha recibido los premios de poesía más importantes de este país: el Adonais, el Loewe, el Nacional de Literatura y que ha sido candidato al Cervantes). Iba además a colgar alguna de las fotos que le hiciera hoy y a copiar la "poética" que compuso él mismo para El último tercio del siglo (1968-1998), la famosa antología consultada de la poesía española editada por Visor. Quería además terminar la entrada reproduciendo alguno de sus poemas. Tal y como están las cosas, lo dejaremos en este breve comentario, este enlace a su web oficial y alguno de los poemas. El mes que viene, cuando nos visite en el centro, cumpliremos con el plan completo.

HOMENAJE
Algunas pocas cosas te rodean ahora.
Tal vez te creas inmortal
esta noche de mundo,
cuando tu cuerpo no se decide aún
a creer en la historia,
y me miras triste
-cinco años ya vigilándome muda-,
desde la seriedad y la fotografía.
(Aquella noche eras
la sombra hermosa de la vida.
Recordarás el gesto indeciso de tu boca
cuando te sorprendieron, la tímida sonrisa
que he amado tantas noches
y que ahora me espanta.
No sé si fue el alcohol lo que te hizo bella,
si suponía el tiempo la herida que tus labios
le hicieron al champagne,
cuando sólo pedías la pasión de una tregua.
Precisamente entonces
te traicionó el futuro, y ya no fue fugaz
lo que ahora me insiste y me interroga,
como si tú supieras
que yo iba a estar insomne muchos años después
careciendo ante ti de todos los recursos.)
Te recuerdan algunos
protegiendo tus piernas al impudor del viento;
pero yo deseo tus labios de papel,
el rubio corazón que cuelga en las paredes
y que nunca entendió
muy bien lo del suicidio.
Aquí
no es diaria ni justa la existencia.
Bésame y resucita
si es posible.


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Cuando te quedas muda
y decides regalarme París,
comprar la torre Eiffel para tender mi ropa
si acaso me desnudas y no llueve.
Cuando insistes
en bordar las Meninas de Picasso
sobre todas las sábanas de Washington,
o viajar hasta Roma como quien busca un circo,
como quien pisa tierra después de muchos años
y a conciencia es feliz y es borracho.
Cuando me hablas de amor
o gritas que no importan la luz ni los relojes,
que es de noche y no piensas levantarte;
entonces
yo digo que estás loca y me respondes
recitando a Petrarca de memoria.


(De Tristia, 1982)


PARA PONERNOS NOMBRE
(1941)
[Qué difícil va siendo amanecer unidos.
ÁLVARO SALVADOR]
Sólo más tarde se darían cuenta
de que los dos buscaban una historia
no demasiado cerca del amor,
tal vez alguna excusa
para mirar los árboles de enero
temblando sobre el parque,
atravesar las calles
de una ciudad tomada por los himnos
y la ropa de invierno o verse acompañados
-ilusionadamente-
sobre el cristal celeste de los escaparates.
Fue quizá que los tiempos
sólo hacían posible
para un viejo soldado de todas las derrotas
matar la soledad entre los brazos
de una joven cantante de revista.
Y eran tiempos difíciles.
Mientras recuperaban
su olor a gato sucio los tejados,
ellos
cruzaban la ciudad vestida de uniforme,
soportaban el paso marcial de la soberbia,
recorrían las calles por entre las calesas,
pacientes y humillados,
buscando una pensión.
Sólo la lluvia deja
una pasión equívoca
en el banco vacío de los enamorados,
sólo la lluvia olvida
mentiras de charol sobre las calles
y un amor diminuto en cada esquina
para el labio que aprende su canción.
Acaso
era también pasar al contraataque
fingir felicidad,
estar ficticiamente enamorados
en medio del invierno,
decir que nada importa porque seguimos vivos,
porque aquí están tus ojos a pesar de los humos,
hechos para el amor, curtidos por la historia,
llenos de gozo siempre a toda costa.
Sólo un poco más tarde,
cuando la brisa ciega del sesenta
les hizo descubrir que envejecían,
supieron que era hermoso amanecer unidos,
abrazarse debajo de todas sus banderas,
vivir la intimidad que la derrota impuso
no demasiado cerca del amor,
porque la vida
tan fiel como una hermosa melodía
acabó siempre por darles su razón.


(De El jardín extranjero, 1983)

LIBRO I
IV
Si yo te comentase que la vida es mentira,
háblame del amor o de tu cuerpo,
de la noche contigo.

Y recuérdame luego
los días que son días porque alguien me ama
o acaso
porque tú me prefieres.


V
Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi,
cruzo la desmedida realidad
de febrero por verte,
el mundo transitorio que me ofrece
un asiento de atrás,
su refugiada bóveda de sueños,
luces intermitentes como conversaciones,
letreros encendidos en la brisa,
que no son el destino,
pero que están escritos encima de nosotros.

Ya sé que tus palabras no tendrán
ese tono lujoso, que los aires
inquietos de tu pelo
guardarán la nostalgia artificial
del sótano sin luz donde me esperas,
y que, por fin, mañana
al despertarte,
entre olvidos a medias y detalles
sacados de contexto,
tendrás piedad o miedo de ti misma,
vergüenza o dignidad, incertidumbre
y acaso el lujurioso malestar,
el golpe que nos dejan
las historias contadas una noche de insomnio.

Pero también sabemos que sería
peor y más costoso
llevárselas a casa, no esconder su cadáver
en el humo de un bar.

Yo vengo sin idiomas desde mi soledad,
y sin idiomas voy hacia la tuya.
No hay nada que decir,
pero supongo
que hablaremos desnudos sobre esto,
algo después, quitándole importancia
avivando los ritmos del pasado,
las cosas que están lejos
y que ya no nos duelen.


XX
Se descalzan los días
para pasar de largo sin que nos demos cuenta.
Son casi despedidas, casi encuentros
-felices pero incómodos-
de cuerpos que se miran
y que aplazan la cita.
Aunque detrás,
suelen quedarnos huellas que no son los recuerdos.

De aquel jardín inculto yo conservo
el hombre que venía a desearte,
a caminar sin ti,
silvestre y solo.
Porque de ti le hablaban las adelfas,
con sus ramas difíciles como muchachas jóvenes,
y las palmeras altas igual que tu desnudo,
y aquel cielo corrido
que buscaba
la luz con que el amor te distingue los ojos.

No envejecemos nunca. Tal vez no envejecemos.

Y ahora puedo decírtelo,
cuando tú me recuerdas las adelfas,
y tu desnudo en arco dibuja una palmera,
y los ojos se nublan
sobre el jardín silvestre de los enamorados.

Tal vez no envejecemos. O es acaso que el tiempo
se quitó los tacones para no molestarnos.
O es acaso el deseo
que camina en los labios todavía descalzo.

LIBRO II
VIII
Parece que soy yo quien hasta mí se acerca,
quien erguido camina rodeando mis piernas,
apoyando la piel sobre mi pecho,
cuando se acercan ellos, los recuerdos,
esos gatos sonámbulos del tiempo
que vigilan reunidos,
como palabras dichas,
caídas en el blanco
mantel de aquellas fiestas.

¿Dónde está la memoria,
detrás de qué latido se levanta
para enseñar su rostro,
el tesoro que lleva en sus ojeras
de canciones perdidas, de promesas
que nos tiran de pronto hacia otra parte?

Mi historia no es un libro, como dices,
es la esquina doblada de una página,
porque pensar también lo que no he sido
me define de un modo más exacto
por elecciones
o presentimientos,
porque hay versos que nunca se llegan a escribir
y la fidelidad que tengo a la poesía
es demasiado débil,
ni siquiera respeta su nostalgia.

Perdóname. ¿Recuerdas
el juego de crecer en soledad,
una voz que te llama por tu nombre?
La vida no traiciona, sólo existe
de un modo diferente al esperado
y es justo que se cuide, pues la cito
cuando tengo interés en malgastarla.


XXIII
Si alguna vez no hubieses existido,
si el calor de tus muslos no me hubiese
buscado como un látigo preciso
y mis ambigüedades electivas
-los días más oscuros de mí mismo-
no te hubiesen tenido como saldo
de afirmación o excusa,
es posible
que este volver a casa en soledad
y demasiado pronto,
me recordase ahora un poco menos
al joven que apostaba por el mundo,
con el mundo a su espalda.

Sólo el amor es duro.
Metidos en la noche, regresando
entre la potestad y la mentira,
hablamos del poder o de los sueños
al hablar del abrazo.
Y no lo sé tal vez, no sé si me recuerdo
prisionero de un cuerpo o libre junto a él,
buscando salvación o en servidumbre,
miserable y maldito, pero atónito.

Quizás sólo se trata de que no estás aquí,
de que perder es duro para todos
y el amor me hace falta, como sabes.
Quizás contigo estuve
tan demasiado cerca de su reino,
que necesito ahora desmentirme,
utilizar los trucos que uno tiene
para poder seguir.

Porque somos así seguramente,
huellas equivocadas,
solitarias hogueras de un camino,
paraísos de cuatro habitaciones
que sólo se comprenden
después de haber firmado muchas veces,
precisamente ahí,
donde pone El viajero.

Y a mí, ya que prefiero escoger mis derrotas,
quiero que me recuerdes derrotado,
como quien algo espera
más allá de los tiempos y los hechos.
Quizás porque haga falta haberlo presagiado
o porque, en todo caso, nadie sabe
dónde acaban los sueños.


(De Diario cómplice, 1987)


¡Salud!

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domingo, febrero 04, 2007

Poema de Arseni Tarkovsky en "Zerkalo"

Recibo, a través de una lista de correo dedicada a Andrei Tarkovsky la transcripción en español de uno de los poemas de su padre, Arseni Tarkovsky, que aparecen en la película El espejo, y no me resisto a compartirla:


PRIMER POEMA DE "ZERKALO"

De nuestros encuentros,
cada instante era fiesta
con el dios distante.

Solos en todo el mundo.
Eras más valiente y liviana
que el ala de un ave.

Por la escalera, como un
mareo acosante,
corrías y me llevabas - suave -
dentro de la húmeda lila
a tus dominios insondables
por la otra parte del espejo.

Y al llegar la noche
me fue regalada la piedad,
se abrió la puerta del altar
y brilló,
brilló en la oscuridad
la desnudez en su lento declinar.

Y al despertar: "¡Bendita seas!"
dije y supe que era audaz mi bendición:
dormías tú,
y se extendía la lila para tocar
tus párpados con el azul del Universo.

Y los párpados que el azul tocó
quietos eran, y la mano, tibia.

Y pulsaban los ríos en el cristal,
humeaban los cerros,
brillaba el mar.

Una esfera de cristal
tenías en tu mano.
Dormías en un trono elevado.
Y ¡Dios sagrado!
Mía eras, mía, mi beldad.

Despertaste y transformaste
el léxico de la humanidad.
Y al habla,
de fuerza sonora colmaste
y la palabra "tú" mostró
- oh, arte -
su nueva esencia y significó: "zar".

odo cambió en el mundo,
Hasta las cosas sencillas,
palangana, bocal,
cuando detenida entre nosotros
estaba
el agua dura y laminada.

Algo nos llevó al más allá,
y, cual espejismo, se distanciaba
- construida por milagro -
la ciudad.

A nuestros pies la menta
se acostaba
y las aves seguían
nuestra ruta larga
y los peces en contra
iban de las aguas
y se abrió el cielo ante nosotros
cuando el destino nos siguió celoso
cual un loco que lleva una navaja.



¡Salud!

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sábado, diciembre 16, 2006

Ná de ná (Los Enemigos)

Sé que hoy no,
sé que hoy no voy a tenerte.
Sé que hoy no vas a tenerme a mí.

¡Hay que ver!
Ésto lo sé ná más verte entre la gente
y de repente, de repente,
de repente caigo de la cuenta de que te divierte.

Creo que no
quiero volver a verte;
sé que luego pensaré que sí.
Que si no puedo dejar de quererte.
¿Cómo quieres que te cuente, que te cuente,
que te cuente que yo no soy así?
que cómo voy a ser lo que tu inventes;
y que no intentes, no intentes
no intentes cambiarme así:
no me inventes, y no me cuentes.
Sigo siendo el que hay en frente, en frente.
En frente de ti hay un tio de lo más corriente

Sé muy bien que habías soñado otra cosa;
yo también soñé con algo así,
algo así como un camino de rosas
que salieron apestosas.
Y me fui, y me fui.
¿Y vengo a parar aquí
a que me conviertas en otra cosa?
No, hermosa. No, hermosa, no intentes cambiarme así.
No me inventes, y no me cuentes.
Sigo siendo el que hay en frente, en frente.
En frente de ti hay un tipo de lo más corriente.

No intentes cambiarme así.
No me inventes, y no me cuentes.
Sigo siendo el que hay en frente, en frente

ná de ná...ná de ná...ná de ná...ná de ná...

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sábado, diciembre 02, 2006

Rock&Roll

DEBRIS
I left you on the debris
at the Sunday morning market
you were sorting through the odds and ends
you was looking for a bargain

I heard your footsteps at the front door
and that old familiar love song
'cause you knew you'd find me waiting there
at the top of the stairs

I wouldn't of went back
just to see how far it was
and you looked shocked to tell me
but I had to love her myself

there's more trouble at the depot
with the general workers union
and they said they'll never change a thing
well, they won't fight and their not working

oh you was my hero
hell you are my good friend
I've been there and back
and I know how far it is

but I left you on the Debris
now we both know you got no money
and I wonder what you would have done
without me hanging around

POR METER ENTRE MIS COSAS LA NARIZ
Estás aquí
no me vas a entretener
encontré mi medio de locomoción.
Tantas las cervezas que bebí
que perdí todo el respeto a la lección.


Oigo ladrar
mas no pases por aquí
frenaré con cuatro acordes la agresión.
Otra vez
cenaremos rock & roll
pero no maldeciré mi indecisión.

Y yo sé que esta noche
no me vas a encontrar
no vas a hacerme mal
no me conoces, no me conoces.
Esta noche
no me vas a encontrar
no vas a hacerme mal
no me conoces, no me conoces.

Muero por ti
que no sabes dónde vas
por meter entre mis cosas la nariz
estás tan lejos de acertar
que prefiero no tenerte junto a mí.

Y yo sé que esta noche
no me vas a encontrar
no vas a hacerme mal
no me conoces, no me conoces.
Esta noche
no me vas a encontrar
no vas a hacerme mal
no me conoces, no me conoces.

¡Salud!

Debris, composta por Ronnie Lane, está en el disco A nod is as good as wink... to a blind horse (1971), de los Faces. Por meter entre mis cosas la nariz, pertenece, por supuesto, al enorme Rosendo Mercado, y puede escucharse en su fantástico A las lombrices (1987).

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jueves, noviembre 30, 2006

Indiana Jones de los libros

Las listas de lecturas obligatorias de las diversas materias de la licenciatura en Filología Hispánica de la UNED están llenas de libros imposibles de encontrar; hay libros agotados, raros, fuera ya de catálogo, ediciones especiales con pésima distribución en las librerías y cosas demasiado extrañas que no están disponibles en niguna parte. En las clases circulan las fotocopias, y yo, que padezco fetichismo librero, me siento incómodo. Así que llevo un tiempo a la busca de varios de esos libros a través de Iberlibro.

Primero realizo la búsqueda directamente en la página de Iberlibro, y cuando localizo una librería en Madrid que dispone de ejemplares de lo que busco, anoto su nombre y dirección o teléfono y me acerco allá a buscar mi libro. Hago esto no sólo por ahorrarme los gastos de envío, sino también por el placer de sentirme un poco arqueólogo y explorador. Mis pesquisas me llevan muchas veces a zonas de la ciudad que desconocía, y las librerías de lance tienen siempre otras cualidades que hacen que el passeo valga la pena. A veces es la propia librería, a veces la personalidad del librero, y otras son los hallazgos inesperados que acontecen en esos lugares. El otro día, uno de esos hombres me ofreció la edición original de 1934 de la segunda versión de la antología de poetas contemporáneos dirigida por Gerardo Diego para la editorial Signo. Una hermosura de sólo 800€ que dejé en la librería con un cierto dolor de corazón...

¡Salud!

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jueves, noviembre 23, 2006

Instantáneas de Duino









Rilke escribió en esta mesa.

La vegetación esconde un camino panorámico bautizado en honor al poeta alemán.

¡Qué hermoso lugar! El pueblo de pescadores, encantador a pesar del turismo, conserva su carácter humilde y oculta, o mejor dicho, protege, el castillo perteneciente a la familia Turm und Taxis (Torre e Lasso en italiano), que hoy permite las visitas del público y expone muchos objetos relacionados con la historia del lugar. Las joyas, claro está, son los recuerdos de Rainer Maria Rilke, que pasó en el castillo una temporada como huesped de Marie Von Turm und Taxis y escribió en él las inolvidables Elegías del Duino así como los Sonetos a Orfeo. Resulta emocionante contemplar originales de sus cartas a la princesa y la mesa donde el poeta se sentaba a escribir cada tarde. La vista es de una belleza arrebatadora y es fácil comprender que el lugar proporcionara la inspiración necesaria para que Rilke terminase su obra.

El delicioso jardín impresiona por el cuidado y variedad de sus flores y plantas. También hay que destacar el bunker oculto, ya que el castillo fue usado por los alemanes como base secreta de submarinos durante la 2ª Guerra Mundial y, tras la liberación de Italia, ocupado por los ingleses.

¡Salud!

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jueves, noviembre 09, 2006

Algunos poemas de Ángel Valente

Ángel Valente, Ourense 1929 - Ginebra 2000. Estuvo vinculado al llamado "grupo poético de los 50" o "generación del medio siglo", aunque bien pronto su búsqueda de una expresión poética propia lo alejó de compromisos. Sus ensayos sobre el fenómeno poético son esenciales para entender el panorama poético español de la segunda mitad del siglo pasado. Tradujo a Donne, Keats, Montale, Celan y Cavafis, entre otros. Fue premio de la Crítica en 1960 y 1980, Príncipe de Asturias de las Letras en 1988 y Nacional de Literatura en 1993.

A PANCHO, MI MUÑECO
Perdona, viejo Pancho, el no ser por mi culpa
más que esto que eres,
el muñeco de un hombre.

Jamás podrás decir cómo te he obligado
a hacerme compañía:
sea nuestro secreto.

Yo te he liberado de una muerte temprana
(perdóname de nuevo)
entre la ingenua flor de la juguetería.
Te he librado por pena,
acaso por terror,
acaso por creer
(comprendo que no es cierto)
que me pertenecías.

Viejo Pancho de trapo,
de dulce trapo verde,
escribo este poema
copiándote de cerca,
del natural. ¡A ti!
A ti: quién lo diría.
Qué pocos lo dirían
que no te conociesen.

Y esto eres ahora,
el muñeco de un hombre.
Ya sé yo que aquel día
jamás te hubiese visto
a no ser por tus labios,
por tus inmensos labios
y tu enorme nariz
y tus zapatos, Pancho.

Porque tú, Pancho mío, no estabas esperándome.

Esperabas los ojos asombrados de un niño,
el paquete cerrado con lazos cuidadosos,
el grito de alegría.

¿Pero acaso -contesta-
no me has hecho mirarte
con los ojos remotos de otro niño olvidado?

Tú callas.
Sí, no ignoro
que no puedo engañarte.
Aquel niño no existe.
Acompañas a un hombre
que te obliga a durar
entre papel y días
y libros y sus sueños.

Qué historia, viejo Pancho,
durar a duras penas
de un lunes a otro lunes,
de un otoño a otro otoño,
mudar la risa en llanto,
el llanto en vida nueva,
los días en más días.
Te digo que estoy vivo,
en suma. Ya me entiendes.

Tú tienes tu casaca
con un remiendo sólo,
tu cuello almidonado
con su lazo impasible,
el gorro siempre puesto
(no te descubras nunca)
la negra piel de trapo
y los brazos abiertos
casi crucificados.

Porque también a ti
te hicieron (¡tan grotesco!)
hermoso Pancho mío, a nuestra imagen.


NO INÚTILMENTE
Contemplo yo a mi vez la diferencia
entre el hombre y su sueño de más vida,
la solidez gremial de la injusticia,
la candidez azul de las palabras.

No hemos llegado lejos, pues con razón me dices
que no son suficientes las palabras
para hacernos más libres.

Te respondo
que todavía no sabemos
hasta cuándo o hasta dónde
puede llegar una palabra,
quién la recogerá ni de qué boca
con suficiente fe
para darle su forma verdadera.

Haber llevado el fuego un solo instante
razón nos da de la esperanza.

Pues más allá de nuestro sueño
las palabras, que no nos pertenecen,
se asocian como nubes
que un día el viento precipita
sobre la tierra
para cambiar, no inútilmente, el mundo.

(de La memoria y los signos, 1960/65)


La primera caída de la nieve
y el silencio tenaz de la naturaleza
en el amanecer.

Me esfuerzo en descifrar un pájaro.

¿No acudirá en definitiva el día
mudo en el antedía
de tanta claridad?

Late en mi mano un pájaro,
la longitud entera de su vuelo
en el primer silencio de la nieve.

¿Quién eres tú?
¿Qué despierta contigo
en este despertar?

(de Mandorla, 1980/82)


XXX
Venías, ave, corazón, de vuelo,
venías por los líquidos más altos
donde duermen la luz y las salivas
en la penumbra azul de tu garganta.

Ibas, que voy
de vuelo, apártalos, volando
a ras de los albores más tempranos.

Sentirte así venir como la sangre,
de golpe, ave, corazón, sentirme,
sentirte al fin llegar, entrar, entrarme,
ligera como luz, alborearme.

(de El fulgor, 1983/84)


HOMAXE
Si fóramos ainda pola noite,
pola mollada noite das areas,

si contigo tivéramos ollado
o mar,

si as mesmas verbas foran,
eiquí e agora, nosas,

si coma ti morréramos,
para máis non morrer, na raia
onde se axunta o deus
co valeiro do deus
e xurde unha luz nova,

si para sempre as augas navegáramos
onde ficache ó fin desnudo,

e si de mau en mau
nos díramos a prenda e o sinal
do teu futuro ou do teu soño.

Mais ti voltache
como voltan os héroes e os reis mortos
na non distinta luz do mencer.

Na fiestra valeira
deixache qué: un coitelo,
o gume agudo dunha verba
pendurada no ar, teu desdibuxo
e tua côr de esquenzo.

Latexa a frol do ar.

(de Cántigas de alén, 1980/96)


Si después de morir nos levantamos,
si después de morir
vengo hacia ti como venía antes
y hay algo en mí que tú no reconoces
porque no soy el mismo,
qué dolor el morir, saber que nunca
alcanzaré los bordes
del ser que fuiste para mí tan dentro
de mí mismo,
si tú eras yo y entero me invadías
por qué tan ciega ahora esta frontera,
tan aciago este muro de palabras
súbitamente heladas
cuando más te requiero,
te digo ven y a veces
todavía me miras con ternura
nacida sólo del recuerdo.

Qué dolor el morir, llegar a ti, besarte
desesperadamente
y sentir que el espejo
no refleja mi rostro
ni sientes tú,
a quien tanto he amado,
mi anhelante impresencia.

(Elegía: fragmento)

(de Fragmentos de un libro futuro, 1991/2000)


CORONA FÚNEBRE

Estaba el muerto sobre sí difunto.
Corrieron las estólidas cortinas de la patria
sobre su incorruptible podredumbre.
Señor opaco de las moscas.
Su reino no era de este mundo
ni de otro mundo.

Improvidente error
y largos cementerios sin fin bajo la luna.
De la muerte nos diera innúmeras versiones.
Padre invertido: nos desengendraba.
Viva la muerte, en círculo dijeron
con él los suyos.
Viva, con él, al fin la muerte.
La muerte, sus bastardos, sus banderas.

(1975)

¡Salud!

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martes, octubre 24, 2006

Tu mirar

De tanto leva frechada do teu olhar
Meu peito até parece sabe o que?
Taubua de tiro ao alvaro
Não tem mais onde fura

Teu olhar mata mais do que bala de carabina
Que veneno estriquinina
Que pecheira de baiano
Teu olhar mata mais que atropelamento de automover
Mata mais que bala de revorver

De tanto llevar flechazos de tu mirar
mi pecho ya parece, ¿sabes qué?
Tabla de tiro al blanco,
ya no tiene dónde agujerear.
Tu mirar mata más que bala de carabina
que veneno estricnina
que pechera de Bahiano.
Tu mirar mata más que atropellamiento de automóver
mata más que bala de revórver.

(Tiro ao álvaro - Adoniran Barbosa, cantada por Elis Regina)

¡Salud!

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viernes, junio 02, 2006

Micro-relato triste

Yo tenía novia; ella llevaba dos años hablando de boda con su novio de-toda-la-vida.

Ambos llegamos a la conclusión de que las relaciones de pareja a cuatro bandas complican mucho el amor.

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martes, abril 25, 2006

25 de abril


GRÂNDOLA, VILA MORENA
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade
Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena

Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada rosto igualdade
O povo é quem mais ordena

À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola a tua vontade
Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade



Enlace a la bitácora de la Associação José Afonso. Escucha aqui "Grândola vila morena" cantada por el propio Zeca.

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viernes, abril 21, 2006

Pimentinha

Queria escribir algo lindo sobre Elis Regina, algo que hiciese que quien lo leyera sintiese un deseo irresistible de escucharla. Decir cosas como que ella fue -y sigue siéndolo 24 años despues de su tristísima muerte- la mejor voz de la MPB de todos los tiempos. Podría incluso añadir que, fuera de Brasil, su voz, su fuerza, su imagen artística, sensibilidad y la inteligencia con la que supo dirigir su carrera logran que Elis soporte sin desventaja la comparación con Billie Holiday, Ella Fitzgerald o Aretha Franklin. A lo mejor, debería mencionar como ella es todavía una de las artistas más queridas por el público brasileño.

A continuación, claro, tendría que explicar cómo me emociona oirla cantar. Cómo estremece percibir los cambios de registro de los que era capaz, la facilidad con la que Elis podía transmitir de forma sincera cualquier matiz presente en una palabra, en una frase, en una canción.

En vez de eso, reproduciré la letra de una de sus canciones. Eso debería bastar para conseguir despertar ese interés mucho más fácilmente que mis pobres palabras.




Ahí va:

COMO OS NOSSOS PAIS
Não quero lhe falar, meu grande amor
das coisas que aprendi nos discos
Quero lhe contar como eu vivi
e tudo o que aconteceu comigo

Viver é melhor que sonhar
Eu sei que o amor é uma coisa boa
Mas também sei que qualquer canto
é menor do que a vida de qualquer pessoa
Por isso cuidado meu bem
Há perigo na esquina
Eles venceram e o sinal está fechado p'ra nós
que somos jovens
Para abraçar seu irmão e beijar sua menina na rua
é que se fez o seu braço, o seu lábio e a sua voz

Você me pergunta pela minha paixão
Digo que estou encantada com uma nova invenção
Eu vou ficar nesta cidade não vou voltar p'ro sertão
pois vejo vir vindo no ventoo cheiro da nova estação
Eu sei de tudo na ferida viva do meu coração

Já faz tempo eu vi você na rua
cabelo ao vento, gente jovem reunida
Na parede da memória essa lembrança
é o quadro que dói mais

Minha dor é perceber que apesar
de termos feito tudo o que fizemos
ainda somos os mesmos e vivemos
ainda somos os mesmos e vivemos
como os nossos pais

Nossos ídolos ainda são os mesmos
e as aparências não enganam não
Você diz que depois deles não apareceu mais ninguém
Você pode até dizer que eu 'tou por fora
ou então que eu 'tou inventando
Mas é você que ama o passado e não vê
Mas é você que ama o passado e que não vê que o novo sempre vem

Hoje eu sei que quem me deu
a ideia de uma nova consciência e juventude
'tá em casa guardado por deus
contando o vil metal
Minha dor é perceber que apesar
de termos feito tudo, tudo tudo tudo o que fizemos
nós ainda somos os mesmos e vivemos
ainda somos os mesmos e vivemos
ainda somos os mesmos e vivemos
como os nossos pais



¿Cómo? ¿Todavía estáis ahí? ¡Corred a escucharla! ¡YA!

¡Salud!

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