domingo, febrero 05, 2006

A propósito de Brokeback Mountain

No estaba muy seguro de querer ver Brokeback Mountain. Desconfío de las promociones exageradas, de las películas que camuflan su publicidad en los telediarios, de las obras que ocultan sus defectos bajo argumentos politicamente correctos (lo que no es más que otra forma de fascismo, Michael Stipe dixit). Tampoco confío en premios, en las películas que lo arrasan todo: Globos de oro, Óscar, Premios de la crítica... Prefiero guiarme por un doble criterio: las opiniones de gente con la que he coincidido antes y una intuición muy trabajada sobre la base de experiencias cinematográficas anteriores. Esto supone que, por ejemplo, vaya a ver cada nueva entrega de Woody Allen aunque sólo un puñado de sus trabajos en los últimos veinte años me satisfagam plenamente (Hannah & Her Sisters; Another Woman; Crimes & Misdemeanors; Manhattan Mistery Murder; Husbands & Wives; y Deconstructing Harry). También supone que, por ejemplo, las palabras “Jim Carrey” me provoquen un escepticismo dificilmente salvable, motivo por el que tuve que recuperar Eternal Sunshine Of The Spotless Mind por la insistencia de un amigo al que nunca estaré bastante agradecido. Otras de mis insuperables fobias incluyen a Tom Cruise, Spielberg, los hermanos Trueba, tres cuartos del cine oriental que nos llega, el mainstream hollywoodense y el stablishment español... Habrá quien diga que tengo los prejuicios trabajando a pleno rendimiento; yo prefiero considerarlo instinto, y pocas veces me engaña. El cine es algo muy serio para que uno pierda el tiempo com subproductos.

Ang Lee es autor de varias películas apreciables, como Ride With The Devil y Crouching Tiger, Hidden Dragon, mas lo mejor de su filmografia son sin duda El banquete de boda y Comer, beber, amar. Fue responsable también de una película que, si fuésemos benévolos, diríamos que supuso una caída de nivel, pero que, como somos como somos, diremos que es absolutamente olvidable: Hulk. Como además, maldita sea, es la última de sus películas hasta ahora, hay que reconocer eso contaba como otro motivo de desconfianza para no acercarse al cine. Sin embargo, Brokeback Mountain está bien, de hecho está muy bien. El film cuenta una nueva versión de una historia ya contada muchas veces: dos personas que se aman pero están separados por sus matrimonios con terceras personas. Los actores y actrices logran actuaciones excelentes y la dirección permanece siempre atenta a los puntos fuertes de la historia, sin demostrar nunca impaciencia, ni caer en la autocomplacencia o el sensacionalismo.

Lee observa a los personajes destruirse a si mismos poco a poco, por no permitirse seguir los dictados de sus deseos. Ennis se aferra a una vida vacía, con un matrimonio fracasado, al que sigue una relación condenada desde el principio. Vive pendiente de un trabajo que no le permitirá jamás salir de la miseria y bordea el alcoholismo. Jack está preso en un matrimonio sin sentimientos, que lo empequeñece al mismo tiempo que aumenta su frustración sexual. Los encuentros entre ambos se reducen a un par de días al año, en los meses de invierno, estación que refleja y, paradójicamente, contrasta con la temperatura sentimental de los personajes. Del mismo modo, la fría belleza de las montañas también sirve de contraste a la claustrofóbica sordidez de las casas, los bares y los pueblos donde los protagonistas dejan pasar sus vidas hasta el momento en que volverán a encontrarse.

¡Salud!

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